En estos días, mientras almorzaba con mis amigos, salió el tema del clásico de béisbol. De repente se me ocurrió que cuadráramos para ver el primer juego de Venezuela juntos.

Obvio, el primer sitio que nombraron fue El León. Típico. Ahí siempre hay birras frías, cosas para picar y está bastante céntrico. Buenísimo… ¿y si llueve? Entre bocado y bocado hubo un pana que propuso que nos lanzáramos al Tropezón. ¡Años sin ir allí! Creo que la última vez que fui estaba en la universidad.


Hubo varios que se opusieron porque les quedaba muy lejos. Otro pana propuso que siguiéramos con lo que ya conocíamos: La Barrita en Chacao. Pequeñita, con buena atención, opciones para picar y aparte está cerca del metro.

 

Bueno, ya que estamos hablando de Chacao, podemos ir a La Barra dijo otro. Asentí. La barra es una de esas tascas viejas pero buenas; la decoración es memorable, la tele se ve desde cualquier punto y las tapas siempre son caseritas y sabrosas.

El millo de nuestro grupo propuso Friday’s de Altamira. Todos nos reímos porque nuestras finanzas no aguantan nueve innings tomando y comiendo allí. Mi amigo no se cortó y propuso que nos lanzáramos a Auyama Café. Además de ofrecer varios ambientes, ir a ver béisbol en Auyama a juro tiene que incluir unos tequeñitos o camarones crispy para acompañar las birras.

Terminamos de almorzar y el plan para el viernes estaba hecho. Definitivamente había sido un almuerzo productivo.