Netflix cierra el ciclo de precuelas a The Defenders con el estreno de Iron Fist. Vox lo llamó un “desastre mal concebido y pobremente escrito”. GQ lo llamó un “gran superhéroe fallido”, pero ¿es realmente tan mala?

Muchos de los puntos que han usado para criticar la serie son completamente válidos: El enfoque con el que trabajaron la mística y ritualidad oriental son raros. También es muy probable que ya hayas visto esta historia del millonario que regresa a casa convertido en superhéroe. ¿No nos crees? ¿Te suenan Batman y Arrow?

Es cierto, Danny Rand no es ni la mitad de personaje que fue Jessica Jones, las oficinas de Rand Enterprises no son un entorno tan interesante como el Harlem de Luke Cage y las coreografías de las peleas no son tan pulidas y significativas como las de Daredevil. Entonces, ¿qué podemos decir de bueno sobre Iron Fist?

iron fist

Mientras escribo esto, ya pasé de la mitad de la serie. Entre las cosas que más me han gustado, está el manejo de los colores y el regreso de Carrie-Ann Moss como Jeri Hogarth y Rosario Dawson como Claire Temple.

Hasta ahora, creo que solo hay dos grandes problemas con la serie: El guión y las expectativas del público. Lo del guión es sencillo. Los personajes de la serie no pasan más de dos escenas sin contradecirse y las líneas de cada uno parecen un recuento play-by-play de lo que acabamos de ver en la pantalla. Los villanos son genéricos y, para rematar, si has visto una o más películas de superhéroes ya conoces la trama de los trece capítulos. A-BU-RRI-DO.

El otro problema, que si me parece que afectó muchísimo la percepción de la serie, es más complicado.

Las precuelas anteriores de Marvel son capaces de mantenerse de pie sin ayuda de nadie. Los personajes principales de cada una están bien construidos y son más que la suma de cosas que les pasan. Por ejemplo, la crianza católica de Matt Murdock sólo refuerza, por puro contraste, su decisión de convertirse en el Demonio de Hell’s Kitchen.

Este Danny Rand parece una veleta, sacudido por las circunstancias que lo rodean. En la mayoría de las ocasiones, es su entorno quien lo forza a tomar acción. En este Iron Fist, nada es orgánico. Todo es extremadamente forzado y, quizás tiene mucho que ver con su posición como último eslabón antes de llegar a Defenders.

¿Ya la viste? ¡Cuéntanos qué te pareció en los comentarios!