Salimos de la clase más aburrida de la universidad y mis panas rockeros comenzaron a sonsacarme para que me llegara a uno de esos toques que ellos se tripean, como yo no soy nada difícil, acepté.

En el carro, ya en vía comenzamos a postular locales a ver a cuáles nos acercábamos primero. El primero sacó al Hard Rock Café, en el Sambil. Si fuera por mí, me quedaría con ese, pero comenzaron a decir que era muy caro, hasta que salió uno de estos comentando las promociones había en mojitos y mai thai. Estos tragos acompañados con una hamburguesita y escuchando una bandita en vivo. ¡La da!

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Salió otro postulando a La Quinta Bar, porque esta gente de vez en cuando hace tributos a legendarias agrupaciones de rock, jazz, reggae y los lunes son de Stand Up Comedy. Esta opción también me gustó y como La Quinta ha agarrado famita últimamente, sería bueno una rumbita después del show rockero.

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Íbamos por la autopista sin rumbo porque todavía no nos decidíamos a dónde nos llegaríamos. El tercer pana mencionó a Discovery Bar y El Puto Bar, que el que los conoce sabe que esos son dos de los lugares favoritos para este tipo de gente. Ya con decir que las bandas tocaban en vivo, las birras son baratas al igual que los tragos tienen mi voto a su favor.

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Justamente el que manejaba preguntó que por qué no íbamos a El Molino. Ese local tiene su historia, pensé yo. Acá podríamos encontrar bandas en vivo, tragos baratos y dos ambientes brutales. Lo único que no me cuadraba mucho era donde estaba ubicado. A esta hora de la noche, llegarnos a Sabana Grande no cuadra mucho. Sin embargo esta es la meca del rock caraqueño. Yo no votaría por El Molino.

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Yo no me quedé callado y postulé a El Teatro Bar, en Las Mercedes. Ya lo conocemos, cuenta con estacionamiento y los martes son de Karaoke Rock Band. Aquí la gente se la de cantante, toman el micrófono y comienzan a cantar. Pero también hay otros que sí lo son y empiezan a rockear así de una y es un tripeo chévere.

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No nos decidíamos aún y el pana que manejaba tomó la decisión de ir a El Molino. Obvio, estaba manejando y era su opción. Era lógico que iba a hacer eso. Nos llegamos y tripeamos la banda en vivo, le pagamos a un piedrero afuera para que nos cuidara el carro y bórralo. La pasamos brutal.